América Central

El Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria (NIMD Honduras), como un aporte a la institucionalidad y al fortalecimiemito democrático del país, realizó este 30 de junio de 2020, la entrega y presentacion oficial del Plan Estrátegico Institucional (PEI) 2020-2024, asi como el lanzamiento de la pagina web del Consejo Nacional Electoral (CNE) ante la ciudadanía.

Este PEI, contruido bajo el liderazgo de los Consejeros del CNE y con el aporte tecnico del NIMD, define las líneas estratégicas del CNE para los próximos años, orientadas al cumplimiento de su misión institucional que es: “ser el órgano que administra procesos electorales limpios, transparentes y confiables; promoviendo la participación de la ciudadanía y garantizando la voluntad del pueblo, a fin de fortalecer el sistema democrático hondureño”.

El NIMD apuesta al fortalecimiento de la democracia

Como director ejecutivo del NIMD Honduras, Luís Daniel León, realizó la entrega símbólica del PEI a los Consejeros del CNE: Kelvin Aguirre, Ana Paola Hall, German Lobo y Flavio Nájera, en una ceremonia virtual que se transmitió en vivo.

Luís León destacó que “el Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria, ha creido y ha promovido la importancia del fortalecimiento de la democracia, así como; la necesidad de una reforma electoral que siembre las bases para contar con mecanismos electorales mas fuertes, confiables y que garanticen la voluntad del pueblo hondureño. El aprendizaje que como país hemos tenido en los últimos 12 años, como resultado de los conflictos políticos y que posteriormente se tradujeran en los acuerdos políticos, abren la puerta para que la reforma electoral en Honduras sea posible, como NIMD-Honduras, hemos creído que la voluntad política manifiesta para lograr estos avances permite contar con mecanismos inclusivos y participativos”.

Agregó que “la creación del Consejo Nacional Electoral, se convierte en una oportunidad de fortalecimiento democrático electoral y la generación de la confianza ciudadana en la democracia y la gestión de procesos electorales, confiables, creíbles y con resultados conforme a la voluntad de las grandes mayorías. Desde 2019, como un acto de confianza, credibilidad y buenas relaciones institucionales, tuvimos la oportunidad de iniciar un trabajo orientado al fortalecimiento del CNE a través de sus consejeros titulares y suplentes, los cuales, nos han abierto las puertas de su institución para poder aportar técnica, económica y logísticamente a sus procesos de estructuración, formación y planificación. En este sentido, quiero agradecer profundamente a los consejeros, Rixi Moncada – presidenta, Ana Hall – Titular, Kelvin Aguirre – titular, al igual que a los suplentes, German Lobo y Flavio Nájera, también a todo su equipo técnico, quienes han confiado en nuestro apoyo, asistencia técnica y propuestas alrededor de las necesidades y la visión del CNE”.

Una visión estratégica a cinco años

Desde el año 2019, el NIMD Honduras, ha sido un aliado estratégico del Consejo Nacional Electoral, quienes, bajo un pensamiento de lograr una institución solida y capaz de convocar, administrar y ejecutar el proceso electoral 2021, de forma confiable y en beneficio de la democracia y el pueblo hondureño, definieron las líneas estrategicas de acción para lograr procesos electorales con los mejores resultados.

Entre los Objetivos estrategicos del PEI 2020-2024 destacan:

  1. Administrar procesos electorales limpios, transparentes y confiables, que garanticen el respeto de la voluntad del pueblo.
  2. Diseñar y desarrollar programas permanentes de Educación Cívica y de promoción de la participación ciudadana, para alcanzar el ejercicio pleno de los derechos político-electorales como uno de los medios para construir democracia.
  3. Actualizar permanentemente los procesos electorales e institucionales en los ámbitos: administrativo, técnico y legal.
  4. Implementar calidad de gestión institucional, para establecer la confianza ciudadana
  5. Construida la imagen institucional.

En el NIMD trabajamos en Honduras con el fin de apoyar el fortalecimiento de su democracia y sus instituciones electorales desde una perspectiva de participación, inclusión y transparencia.

Puede leer la presentación el Plan Estratégico Institucional del Consejo Nacional Electoral aquí.

En el Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria (NIMD Honduras), trabajamos en Honduras con el fin de apoyar el fortalecimiento de su democracia y sus instituciones electorales desde una perspectiva de participación, inclusión y transparencia.

Desde al año 2019, apoyamos el fortalecimiento del Tribunal de Justicia Electoral (TJE), a través de una alianza estratégica y de cooperación técnica, financiera y logística que permita la consolidación institucional necesaria para contar con una justicia electoral conforme a las necesidades del país, en este sentido, uno de esos esfuerzos es el relacionado a la construcción del Plan Estratégico Institucional (PEI). Mismo que fue facilitado técnicamente por el NIMD y que permitirá tener una visión y ruta de trabajo estratégica e institucionalizada para los próximos cinco años.

Luís Daniel León, Director Ejecutivo del NIMD Honduras, realizó la entrega oficial del PEI 2020-2024 al Magistrado Presidente del Tribunal de Justicia Electoral, Eduardo Enrique Reyna, en compañía de las Magistradas, Gaudy Bustillo y Miriam Barahona, en una ceremonia virtual, debido al COVID-19.

El plan en mención, elaborado mediante un proceso participativo y liderado por las máximas autoridades del Tribunal de Justicia Electoral, refleja la voluntad de esta institución por alcanzar los consensos requeridos y un medio para fortalecer su legitimidad y construir institucionalidad, así como el interés que se le perciba como una institución que actúa con sujeción al Estado de derecho y a los principios adoptados, para así gozar de la necesaria credibilidad y confianza plena de los ciudadanos.

Luís Daniel León, Director Ejecutivo del NIMD Honduras, realizó la entrega oficial del PEI 2020-2024 al Magistrado Presidente del Tribunal de Justicia Electoral, Eduardo Enrique Reyna, en compañía de las Magistradas, Gaudy Bustillo y Miriam Barahona, en una ceremonia virtual, debido al COVID-19.

Ejes Estratégicos

El PEI, además de ser un instrumento orientador de la gestión de la entidad, tiene como propósito facilitar la articulación direccionada de todo el quehacer del TJE con enfoque en gestión por resultados y la alineación que conlleve a la obtención del valor público máximo posible con eficiencia y efectividad.

Para ellos se definieron siete grandes ejes estratégicos:

  • Diálogo, comunicación y cooperación.
  • Visibilidad Institucional.
  • Ciudadanía y derechos políticos.
  • Formación e investigación en derecho y justicia electoral.
  • Dirección y Coordinación sustentada en capacidades.
  • Organización, sistema de relaciones y regulaciones
  • Gestión de recursos institucionales.

El Tribunal de Justicia Electoral, es la máxima autoridad en la administración de Justicia Electoral que garantiza la observancia irrestricta de los derechos político-electorales de los ciudadanos, expresados por la voluntad soberana, con transparencia y rendición de cuentas.

Puede leer la presentación del PEI 2020-2024 aquí.

 

#LaDemocraciaNoEstáEnCuarentena

El NIMD ha unido sus fuerzas con más de 500 líderes políticos y civiles, Premios Nobel e instituciones pro-democracia para firmar una carta abierta a #DefenderLaDemocracia #DefendDemocracy.

¿Por qué defender la democracia?

La pandemia de COVID-19 amenaza algo más que la vida y el sustento de pueblos de todo el mundo. Es también una crisis política que amenaza el futuro de la democracia liberal.

Foto cortesía. La pandemia del Coronavirus ha tenido un efecto masivo en las vidas y los ingresos en todo el mundo.

Los regímenes autoritarios, y no es sorprendente, están usando la crisis para silenciar a sus críticos y endurecer su control político. Por otro lado, algunos gobiernos democráticamente electos vienen combatiendo la pandemia concentrando poderes de emergencia que restringen los derechos humanos y reforzando el Estado de vigilancia sin consideración alguna por las restricciones legales, la supervisión parlamentaria o los marcos temporales para la restauración del orden constitucional. Los parlamentos vienen siendo dejados de lado, los periodistas están siendo arrestados y acosados, las minorías están siendo convertidas en chivos expiatorios y los sectores más vulnerables de la población enfrentan nuevos y alarmantes peligros a medida que el cierre de emergencia de la economía asola por doquier el tejido mismo de las sociedades.

La represión no ayudará a controlar la pandemia. Acallar la libertad de expresión, encarcelar a los disidentes pacíficos, suprimir la supervisión parlamentaria y posponer las elecciones indefinidamente no harán nada por proteger la salud pública. Muy por el contrario, estos ataques a la libertad, la transparencia y la democracia harán que para las sociedades resulte más difícil responder rápida y eficazmente a la crisis mediante la acción tanto gubernamental como cívica.
No es ninguna coincidencia que la actual pandemia haya estallado en un país en donde el libre flujo de información está sofocado y en donde el gobierno castigó a quienes advirtieron del peligro del virus: advertencias consideradas como rumores dañinos para el prestigio del Estado. Los resultados pueden ser letales cuando se acallan las voces de los ciudadanos responsables, no solo para el país sino para todo el mundo.

La democracia no es solo un ideal valioso. Ella es el sistema de gobierno más idóneo con que enfrentar una crisis de la magnitud y la complejidad de la COVID-19. A diferencia de lo que sostienen las declaraciones interesadas de la propaganda autoritaria, los flujos creíbles y libres de información, el debate en torno a las opciones de política con base en los hechos, la autoorganización voluntaria de la sociedad civil y la libre interacción entre el gobierno y la sociedad son todos activos vitales con los cuales luchar contra la pandemia. Y son todos elementos claves de la democracia liberal.

Solo a través de la democracia.

Es solo a través de la democracia que las sociedades pueden construir la confianza mutua que les permite perseverar en una crisis, conservar la resiliencia nacional ante la adversidad, sanar las profundas divisiones sociales mediante la participación inclusiva y el diálogo, y conservar la confianza en que los sacrificios serán compartidos y que los derechos de todos los ciudadanos serán respetados.

Es solo a través de la democracia que la sociedad civil independiente, mujeres y jóvenes inclusive, puede empoderarse para que se asocie con las instituciones públicas y asista en el suministro de servicios, ayude a mantener a la ciudadanía informada e involucrada, y apuntale el estado de ánimo social y una idea de objetivo común.

Es solo a través de la democracia que los medios de comunicación libres pueden desempeñar su papel de informar a la gente para que puedan tomar decisiones personales y familiares sólidas, escrutar a las instituciones gubernamentales y públicas, y contrapesar la desinformación que busca dividir a las sociedades.

Es solo a través de la democracia que una sociedad puede alcanzar un equilibrio sostenible entre necesidades y prioridades rivales: entre luchar contra la propagación del virus y la protección de la seguridad económica, y entre la implementación de una respuesta eficaz a la crisis y la protección de los derechos cívicos y políticos del pueblo, en conformidad con las normas y garantías constitucionales.

Es solo en las democracias que el estado de derecho puede proteger las libertades individuales de la intrusión y las restricciones impuestas por el Estado y que van bastante más allá de lo necesario para la contención de una pandemia.
Es solo en las democracias que los sistemas de rendición de cuentas públicas pueden monitorear y limitar los poderes de emergencia del gobierno, y ponerles fin cuando ya no se les necesita.

La democracia no garantiza un liderazgo competente y una gobernanza eficaz. Si bien las democracias predominan entre los países que han actuado con mayor eficacia para contener al virus, otras actuaron deficientemente en su respuesta a la pandemia y han pagado un precio muy alto en vidas humanas y seguridad económica. Las democracias que tienen un desempeño deficiente debilitan aún más a la sociedad y crean vías de entrada para los regímenes autoritarios.

Nuestra llamada conjunta

En nuestra carta abierta, nos unimos a los defensores de la democracia de todo el mundo para advertir que las libertades que apreciamos están amenazadas por los gobiernos que están usando la crisis para apretar el poder.

Iniciada por IDEA Internacional y la Fundación Nacional para la Democracia, la carta cuenta con el apoyo de 73 instituciones pro-democracia así como de líderes políticos y cívicos de todo el mundo, incluyendo 13 Premios Nobel y 62 ex Jefes de Estado y de Gobierno.

Entre los firmantes se encuentran no sólo NIMD de Holanda, sino también otros miembros de nuestra red, incluyendo nuestra oficina en El Salvador, NIMD El Salvador; nuestra oficina en Honduras, NIMD Honduras; nuestra oficina en Guatemala, NIMD Guatemala; nuestro socio en Indonesia, Kemitraan; y nuestro socio en Mozambique, el Instituto para la Democracia Multipartidaria.

La carta tiene por objeto sensibilizar y movilizar a los ciudadanos y a los responsables políticos para proteger la democracia. Les pedimos que reconozcan que éste es el sistema más eficaz para hacer frente a las crisis mundiales y, al mismo tiempo, proteger los derechos de todos los ciudadanos, en particular de las minorías y los grupos vulnerables

La democracia está amenazada, y la gente que se preocupa por ella debe convocar la voluntad, la disciplina y la solidaridad para defenderla. Están en juego la libertad, la salud y la dignidad de la gente en todas partes.

Lea la carta completa y la lista de firmantes aquí.

San Salvador, 19 de junio de 2020

NIMD El Salvador en el marco del desarrollo del Programa Strategic Partnership ejecuta la iniciativa «Grupo de análisis de El Salvador» con el objetivo de presentar soluciones y análisis a la situación política, democrática y social de El Salvador. En el marco de este accionar, la Dra. Amparo Marroquín, profesora investigadora en el Departamento de Comunicación y Cultura de la Universidad Centroamericana (UCA), plantea un análisis profundo sobre el accionar comunicacional del Gobierno de El Salvador en torno a la crisis por el COVID-19.

Los límites de la comunicación y la pandemia: Crónica de unas decisiones (por ahora) afortunadas[1]

Por Amparo Marroquín.

El Salvador entró en la escena de los medios y la comunicación internacional del 2019 con la noticia de una renovación política. Un joven y carismático presidente había conseguido lo que para muchos era impensable: el fin del agotado bipartidismo y la renovación generacional para el ejecutivo. Nayib Buele llegó al poder con la batalla de la comunicación ganada con una estrategia que puso su énfasis en el buen uso de la data y las redes sociales. Con promesas como “derrotar a #LosMismosDeSiempre”, pedir a los políticos que “#DevuelvanLoRobado” y recordar que “#ElDineroAlcanzaCuandoNadieRoba”, Bukele tomó posesión como presidente el 1 de julio: más del 90% de la población aprobó sus primeras gestiones.

La hegemonía comunicacional enfrentó la primera crisis en noviembre de 2019 a partir de un problema de transparencia del director de Centros Penales, Osiris Luna, quien realizó un viaje a México en un jet privado, sin que nadie supiera cómo se había financiado dicho vuelo, el hashtag #QuiénPagóElViajeDeOsiris se volvió tendencia entre las personas que cuestionaron la negativa del gobierno a transparentar lo que había sucedido. Un segundo acontecimiento que desgastó la aceptación del presidente ocurrió en enero de 2020, a raíz de una crisis en donde distintos sectores de la población se vieron privados del acceso al agua potable. El 3 de febrero de 2020, una investigación periodística ventiló que el viaje del director Luna fue financiado por SeguriTech Integral Security, una empresa multimillonaria, especializada en servicios de videovigilancia y cuestionada a raíz de una serie de contratos poco transparentes con el gobierno priísta de Enrique Peña Nieto (Arauz, 2020). Posterior a estas situaciones de crítica, el gobierno de Bukele inició una serie de ataques contra los diputados de la Asamblea Legislativa por supuestamente “no querer aprobar los préstamos que solicitaba para un plan de control territorial que terminaría -por fin- con la violencia de las pandillas”. Los cuestionamientos y procedimientos burocráticos criticados por el presidente, concluyeron en un incidente de militarización del Congreso y amenazas de un autogolpe que le habría permitido disolver el congreso. La opinión pública había situado su agenda en dicha discusión cuando la pandemia se instaló en el mundo globalizado.

El Salvador fue uno de los países con medidas más restrictivas durante la cuarentena y uno de los primeros en América Latina en cerrar fronteras y aplicar disposiciones para la prevención. A partir del 22 de marzo, se inició una cuarentena domiciliar absoluta y obligatoria. Sesenta días después, la popularidad del presidente Nayib Bukele mantuvo un nivel alto de aprobación: el 92.5% de la población salvadoreña señaló que aprobaba su primer año de trabajo (Segura, 2020).

La apuesta por el posicionamiento de su imagen en redes sociales y el cuidado para deslegitimar cualquier oposición ha sido uno de sus puntos fuertes, la pandemia parece haber fortalecido dicha imagen. Pero no quiero perderme en este planteamiento entre los detalles anecdóticos de sus estrategias (¿o debo decir de su in-comunicación?), sino ofrecer algunas reflexiones sobre los posibles límites, fronteras, márgenes, bordes de una comunicación que, como pocas, se fortalece con cada gesto.

La pregunta es en parte si en el momento de mayor popularidad, existen grietas que puedan desplazarse de la periferia al centro, las grietas están, pero, ¿van a crecer? ¿Hasta dónde alcanza la comunicación para prolongar un liderazgo? He aquí cinco hipótesis sobre esos quiebres en una comunicación que en tiempos de crisis ha resultado exitosa, pero al mismo tiempo frágil.

La comunicación alcanza cuando se enfrenta con la estructura.

La comunicación es el campo desde el cual se construye una cohesión simbólica, si bien muchos salvadoreños entienden que la cuarentena obligatoria era una realidad necesaria, esta comprensión se resquebraja en la medida en que la situación económica se precariza. En El Salvador el futuro se anuncia sombrío. Los distintos organismos internacionales (FMI, BM) calculan que el Producto Interno Bruto de El Salvador va a decrecer aproximadamente -5.0%. De acuerdo al BM, esto implica que 66 mil hogares pasarán a sumarse a los ya 490,000 hogares que viven en pobreza (Alvarado, 2020). El más reciente análisis de coyuntura económica de Fusades contempla una pérdida de 312,00 empleos formales e informales (Fusades, 2020). Las banderas blancas, que se han convertido en el símbolo global de la desesperación económica, de la falta de alimentos y posibilidades de seguir, empiezan a mostrarse en distintos puntos del país. Mientras la empresa privada y las clases privilegiadas presionan por una apertura económica, el gobierno vuelve a convocar la comunicación y el apoyo popular. Si la situación se agrava, es posible que el gobierno tenga que recurrir al autoritarismo y a la militarización para mantener unas medidas que hasta ahora gozan del consenso. Se verá en los próximos meses.

La comunicación alcanza pero mejor si no hay presión extranjera.

La comunicación que el gobierno de Nayib Bukele utiliza está dirigida a la sociedad salvadoreña en general, esa, la del 90% de simpatizantes de acuerdo a los cálculos del mismo presidente. La que durante años ha tenido miedo, la que cada es paga renta a las pandillas. La que se juega la vida para cruzar territorios. Ya sabemos que esta sociedad sistemáticamente ha venido construyendo a las pandillas como la gran otredad desde hace por lo menos 25 años. Para muchos, los integrantes de estas organizaciones son los responsables de los grandes males del país. El 27 de abril de 2020, el presidente anunció nuevas medidas extraordinarias en contra de las principales pandillas del país, culpabilizándolas de un alza de homicidios en plena pandemia. Las imágenes de los cuerpos tatuados, amontonados como mercadería vieja y hacinados, dieron con horror la vuelta al mundo. El presidente se pronunció: “De ahora en adelante todas las celdas de pandilleros de nuestro país permanecerán selladas, ya no se podrá ver afuera de la celda. Estarán adentro, en lo oscuro, con sus amigos de la otra pandilla”. Si bien esta medida clásica de la tolerancia cero y del manodurismo que los gobiernos de ARENA y el FMLN ya han ensayado como estrategia de marketing político exitoso, al menos dos situaciones parecen estar ahí, latentes, esperando, como profecía que anuncia un “mal cálculo” del gesto que parece genial en la política. Primero, la fuerte condena internacional y el llamado a que se respeten los derechos humanos de la población carcelaria ha sido un golpe simbólico, pero que en un tiemplo globalizado implica también un desgaste hacia adentro, pequeño, pero las grietas son así, empiezan apenas por un martillazo mal encajado en la pared. El segundo punto es el más complicado. Se trata de la posibilidad de que la decisión de colocar juntas a dos pandillas que históricamente han sido enemigas termine por devenir en un acuerdo a favor de sus propios intereses y contra la vida social salvadoreña. Esto es, que la Mara Salvatrucha (MS13), la Barrio 18, la Mao Mao, La Máquina y otras pacten entre sí los mínimos necesarios para responder de manera conjunta a las acciones del gobierno. Esto sería quizá, uno de los golpes más duros para el gobierno de Nayib Bukele y podría resultar complicado que consiga remontar una crisis de este tipo (Papeleo, 2020).

La vieja política es desgaste y lastre para cualquiera.

Todos los gobiernos de El Salvador han utilizado estrategias comunicativas recurrentes: desde la firma de los acuerdos de paz, en 1992, todos los gobernantes y políticos de turno se han prestado al juego de la manipulación de las emociones populares a través del temor a las pandillas, de la religiosidad que salva de las incertidumbres y del sistemático desprecio a los adversarios que son constantemente desacreditados. Con esto quiero decir que, en El Salvador, como en muchos lugares de Latinoamérica, la postverdad y las fake news han sido una constante en la arena política. Sin embargo, repetir que “ningún país tiene una mejor estrategia” o “falsear los logros en adquisición de medicinas” o “proponer tratamientos no probados” funciona cada vez menos. Un posible límite de la hegemonía comunicativa puede llegar de la mano de los líderes locales que se aproximen a la información de manera más crítica y alfabetizada. Otro, de la mano de una narrativa científica que habíamos dejado de escuchar. El viejo principio atribuido a Goebbels de que “una mentira repetida cien veces se convierte en verdad” es cada vez menos cierto. La mentira desencadena rumores, confusión, temor, pero en la época del fast check puede terminar mal, una mentira repetida cien veces te vuelve mentiroso. La guerra de trolles termina agotando a buena parte de la población y mientras algunos dan la batalla contra la #Fakecracia, muchos pueden desconectarse. Stuart Hall nos dijo en 1973 que existe la posibilidad de la recepción oposicional, esa que “destotaliza el mensaje en el código preferido para retotalizarlo en otro marco de referencia” (Stuart Hall en Maigret, 2005, 251).

El eterno problema de no entender de educomunicación y anclarse al marketing

Quizá el problema central que puede hacer perder la hegemonía comunicacional a un gobierno que se ha construido con base en ella es el hecho de poner los cimientos del éxito en distintas estrategias de marketing: marketing por segmentación, la religión, marketing por posicionamiento, Dios y el pueblo, neuromarketing, estrategias de miedo, fidelización, Jehová a ti te pido, estrategias de goce, big data y emotividades, de nuevo Dios. La estrategia del presidente Bukele ha seguido como el mejor alumno posible todas las recomendaciones de todos los manuales. Y lo ha conseguido. Sin embargo, este gran capital cultural y simbólico no ha sido utilizado para construir ciudadanía y comunidad. No existe una estrategia de educación para enfrentar la crisis. Las muchas crisis, el problema del marketing es que funciona cuando no estás en el poder: “Es obvia la dificultad de Bukele para terminar de hacer campaña. Es que la propaganda es un cobertor calientito y terso; nada que ver con la siempre arrugada colcha de la función pública, que si te cubres la cabeza te descubre los pies.” (Villalta, 2019). En el poder, la capacidad del equipo del presidente para construir consensos debe superar la tentación mercadológica para pensar en posibilidades de educomunicación, esa que no habla, sino que escucha. Que acompaña el caminar. La que no violenta, la que construye e invita, esa que, como nos dijo Mario Kaplún “se cruza con compromiso y hace esquina con comunidad” (1998).

El estallido de liderazgos

Esta es quizá la hipótesis más evidente. Un liderazgo de manual de comunicación, así sea un manual excelente, un liderazgo de marketing elaborado a la medida de lo que se sabe de las audiencias puede sobrevivir cuando en una sociedad existe una notable ausencia de liderazgo, cuando no hay voces que construyan una alternativa. Considero que los mejores aliados de Nayib Bukele son los políticos viejos, los partidos contrarios que durante años se han dedicado mucho más a cuidar sus prebendas que a construir democracia, institucionalidad y ciudadanía crítica. No puede existir un Nayib Bukele con 95% de aprobación sin el debilitamiento del Estado, sin la apuesta constante al sector de la defensa en detrimento de la educación, sin el saqueo sistemático y cínico de al menos los últimos cuatro proyectos del ejecutivo (Francisco Flores y Elías Antonio Saca, presidentes de derecha acusados de corrupción, Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén, acusado el primero y con funcionarios en investigación el segundo por sus manejos poco transparentes).

La hegemonía de twitter es tendencia cuando no hay nadie en la calle haciendo eco del sentir cotidiano. Esto es particularmente fuerte en la pandemia. Sin embargo, es la misma pandemia la que ha mostrado gestos novedosos en un país que ha tenido el movimiento social paralizado. Las primeras semanas de mayo un movimiento llamó a hacer ruido contra las medidas de cuarentena implementadas por el presidente Bukele. Si bien el movimiento empezó desde los sectores de clase media o alta que tienen la posibilidad de tener un carro, pronto se movió hacia otros sectores y terminó con la canción “La feria de Cepillín” (como una alusión a Bukele) sonando en barrios populares acompañada de cohetes y silbidos. En esos mismos días, el 11 de mayo, una comisión conformada desde la Asamblea Legislativa para auditar el manejo de los fondos para la pandemia se señalando la poca transparencia del proceso. El día 12 de mayo, la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas señaló en una conferencia de prensa que, además, el gobierno estaba vulnerando los derechos humanos de la población deportada, los salvadoreños que no podían regresar al país, las personas detenidas en centros de contención y la población carcelaria entre otras. La conferencia tuvo un impacto mediático que mostró la capacidad de situar otras discusiones desde la sociedad civil.

¿Se puede fortalecer la hegemonía comunicacional a punta de manual de marketing, big data, miedo y pandemia? Mi hipótesis central es que sí, sobre todo si se hace “con dios en la mano” (que no sería lo mismo que “de la mano de dios”). Considero que sin la obviedad de la quinta hipótesis y sin el surgimiento de un liderazgo distinto y distante del poder, habrá Bukele, pandillas, pandemias y Dios para mucho rato.

[1] Amparo Marroquín Parducci. Profesora del Departamento de Comunicación y Cultura en la Universidad Centroamericana (UCA). Una primera versión de este texto será publicada por la Universidad de la Frontera, en Chile, para la reflexión y debate del grupo de Comunicación, política y ciudadanías de CLACSO.

San Salvador 18 de junio 2020

El Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria, (NIMD El Salvador) y el Instituto Nacional Demócrata (NDI por sus siglas en inglés), instituciones convencidas en la importancia del fortalecimiento de las capacidades técnicas y democráticas de los partidos políticos en la región centroamericana y, en ese sentido y de cara a las elecciones 2021 se ha creado el curso virtual: «Candidaturas del bicentenario, fortaleciendo la democracia».

El día 16 de junio, NIMD El Salvador ha iniciado el curso «Candidaturas del bicentenario, fortaleciendo la democracia», espacio de formación que cuenta con la participación de 30 candidatos y candidatas para alcaldías  jóvenes de todos los partidos políticos salvadoreños. Este curso tiene como objetivo brindar herramientas fundamentales, que candidatas y candidatos puedan usar para llevar adelante campañas electorales exitosas, enfocándose en metodologías y técnicas de comunicación para la presentación de sus candidaturas ante el electorado y los medios de comunicación, así como también, estrategias de financiamiento para campañas electorales con un enfoque de transparencia y “manos limpias”

La primera sesión de este curso abordamos el tema «¿quién soy y por qué soy candidato(a)?» a cargo de la especialista en comunicación política, Dra. Virginia García Beaudoux. Durante esta primera sesión, las y los candidatos conocieron la importancia sobre cómo presentarse al electorado y se les brindó herramienta teórico-práctica para poder desarrollar productos de comunicación política que pueda transmitir de manera efectiva a sus audiencias, sobre quiénes son y por qué son candidatos.

Formando candidatos y candidatas para fortalecer la democracia

Durante la primera sesión del curso virtual, se contó con la participación de representantes de NIMD El Salvador y NDI Centroamérica. En la cual, Juan Meléndez coordinador para El Salvador de NIMD destacó:

Es importante crear espacios de encuentro y de formación, en donde jóvenes de todos los partidos políticos puedan aprender nuevas herramientas que les ayudarán en sus procesos de candidatura y en el desarrollo de su carrera política, desde la que puedan seguir fortaleciendo los valores y principios de la democracia en El Salvador.

Agregando a la participación del representante de NIMD El Salvador, Daniel Núñez, representante para Centroamérica del Instituto Nacional Demócrata agregó:

El poder formar a una nueva generación de políticos en temas de comunicación política efectiva y estrategias de campaña de financiamiento desde un enfoque de transparencia y manos limpias, garantiza que al ejercer como funcionarios públicos puedan representar de manera democrática a las personas que los han elegido y representar sus intereses sociales y comunes.

El curso virtual «Candidaturas del bicentenario, fortaleciendo a la democracia» tendrá una duración de dos meses y está comprendido por 6 sesiones teorico-práctica, en la que se abordaran temas de comunicación política, manejo de campañas electorales, estrategias de financiamiento transparentes para candidatos y canditatas. Cada una de las sesiones se complementa con ejercicios ex-aula, totalmente prácticos, que ayudarán al desarrollo de nuevas habilidades políticas.

San Salvador, 18 de junio 2020.

NIMD en El Salvador ha realizado 5 ediciones de las Escuelas de Formación para la Democracia (EFD), en el marco del proyecto Stategic Partnership. A través de estos procesos de formación se han formado a más de 345 jóvenes lideres y lideresas de todos los partidos polítcos de El Salvador y miembros de organizaciones de Sociedad Civil.

En el marco del seguimiento a los alumni de los «cursos de formación para jóvenes en política» de las EFD, se han iniciado los circuitos de conversatorios virtuales «Conversatorios por la democracia ante el COVID-19», espacio que busca poder establecer espacios de diálogo intergeneracionales, en los que se pueda debatir sobre diversos temas que afectan a El Salvador a raíz de la crisis por la atención del COVID 19.

Primer «Conversatorios por la democracia ante el COVID-19: Impactos del COVID-19 en las finanzas públicas y las implicaciones para la ciudadanía»

El día 21 de mayo se inició el primer conversatorio con Alumni de nuestras EFD, en el cual participaron más de 25 jóvenes de todos los partidos. En este primer espacio dialogamos sobre el «impacto de la crisis generada por el COVID-19 en las finanzas públicas y cómo estas repercuten y tienen implicaciones económicas en la ciudadanía salvadoreñs«. Para el abordaje integral de este tema se contó con la participación de Ricardo Castaneda, economista senior del ICEFI para El Salvador y Honduras.

Durante el primer conversatorio entre alumni se destacaron las soluciones y recomendaciones construidas a través de diálogo entre jóvenes, tales como: la necesidad de una fiscalización y contraloría social de las finanzas públicas del actual gobierno en torno a la atención de la crisis por COVID 19, la importancia de la labor que realizan las organizaciones de sociedad civil en torno a la importancia del fortalecimiento de la democracia y transparencia en la atención a la crisis.

Segundo «Conversatorios por la democracia ante el COVID-19: Las crisis también se resuelven con diálogo»

A raíz de la tensa situación entre el órgano ejecutivo y legislatvio en El Salvador a raíz a la falta de consensos para poder atender la crisis por COVID-19 en el país, y un distaciamiento social entre ambos órganos, el día 11 de junio se desarrolló el segundo conversatorio con alumni de nuestras EFD, en esta ocasión el tema en torno al diálgo fue «las crisis también se resuelven con diálogo». Este segundo conversatorio contó con la participación de más de 35 jóvenes de todos los partidos políticos que permitieron demostrar a la sociedad salvadoreña que sí se pueden generar espacios de diálogo y consenso para el desarrollo social, político, democrático y económico de el país.

Durante el segundo conversatorio, se contó con la participación de Roberto Cañas, politólogo y firmante de los acuerdo de paz de El Salvador, con quien los jóvenes pudieron dialogar sobre las principales herramientas y utilidades que ofrece un diálogo y negociación en los ámbitos políticos. De este segundo ejercicio, los jóvenes destacaron la importancia de generar una nueva cultura política en la que actores y actrices de todos los espectros políticos puedan sentarse a dialogar con sus pares.

Importancia de generar espacios de diálogo multipartidario en El Salvador

NIMD El Salvador está convencido en abrir espacios de diálogo político a nuevos actores y actrices de la arena política, con un énfasis en mujeres y jóvenes, grupos tradicionalmente excluidos de la política salvadoreña. En esta línea desarrolal sus Escuelas de Formación para la Democracia y seguirá implementando más sesiones de los «conversatorios por la democracia ante el COVID-19».