América Central

De las juventudes politizadas…

Me gusta pensar que las juventudes resistimos desde nuestra propia existencia.

Por: Gabriela Quemé Barneond, antropóloga feminista.

En los últimos años, mi trabajo y mi corazón han estado muy de cerca acompañando a las juventudes organizadas y de sociedad civil en diversos territorios del país, y esto me ha regalado las siguientes reflexiones que aquí comparto.

Las juventudes resistimos desde la esperanza, la colectividad, desde nuestrxs cuerpxs, el diálogo político, la risa y la ternura. Resistimos cada mañana que decidimos asumirnos libres y resilientes ante una serie de poderes que nos quieren sumisxs, colonizadxs, silenciadxs… e incluso desaparecidxs. Resistimos también, cuando decidimos usar lenguaje inclusivo, consumir productos de la tierra, plantar vida en ciudades de concreto, rechazar ideas racistas y discriminadoras, cuando acompañamos a unx compañerx violentadx, cuando decidimos sanar heridas históricas y darnos la posibilidad de empezar una nueva historia. Las juventudes somos resilientes. No estamos dispuestxs a aceptar determinismos ni agendas regresivas que limiten nuestros derechos. Queremos construir puentes, escucharnos y hacer vida otras realidades.

En estos años, en los que he caminado de la mano de diversas juventudes, me gusta pensar que cada vez más estamos más politizadxs y que estamos en procesos conscientes de (de)construcción. Que nos estamos organizando desde la complicidad, que buscamos formas creativas de posicionar nuestros pensamientos, nuestras demandas y nuestras luchas. Que creamos nuestros propios espacios seguros, nos pronunciamos en lo público desde el arte, la palabra, los comunicados colectivos y las redes sociales. Nos estamos reconociendo como sujetxs políticxs, y esto puede causarles incomodidad a muchos. Incluso nos cuestionamos el mito del amor romántico y vamos desestabilizando ideas coloniales y patriarcales para introducir nuevas formas de amor. Porque lo romántico, también es político, como diría Coral Herrera.

También considero que las juventudes con las que me he relacionado reconocen el valor de la interdependencia. La sociedad occidental y capitalista nos ha impuesto la idea de que debemos ser independientes, empoderadxs, y tener “éxito” desde la competencia y los logros individuales. Pero desde hace ya un buen tiempo, las feministas nos han enseñado que debemos reivindicar la interdependencia y reconocer que todxs somos necesarixs en esta sociedad, que no existe una verdadera enemistad natural o competencia entre nosotrxs y que mientras más unidas estemos y aceptemos nuestra diversidad, mayor será nuestra fuerza para construir desde el amor y el cuidado. ¡Necesitamos de todxs! En ocasiones nuestrxs aliadxs serán nuestras amigxs, vecinxs, familia, compañerxs de trabajo y compañerxs de vida. Así como también nuestrxs aliadxs son las organizaciones a las que pertenecemos, lxs funcionarios públicos, los movimientos estudiantiles, los partidos políticos, las organizaciones internacionales, entre otras. Desde estas reflexiones, consideramos que las juventudes necesitamos crear más espacios para la participación política, el encuentro y la vinculación, porque no todxs tenemos este privilegio y alegría de expresarnos y crecer en espacios seguros. Seguiremos pues, buscando retejer nuestras historias y la Historia juntxs, desde nuestros espacios políticos colectivos e individuales, porque son nuestros.

Uno de esos espacios para mí, es el Proyecto Jóvenes por la Estafeta, en donde junto a un grupo diverso e intergeneracional de profesionales, activistas, conferencistas y facilitadorxs promovemos el fortalecimiento de liderazgos jóvenes provenientes de los grupos subrepresentados en la política. Mi deseo es continuar trabajando por más juventudes políticas capaces de liderar otras realidades para todxs y apostar a que el pensamiento político colectivo no sea privilegio de unxs sino de todxs.

En el Día Internacional de la Juventud, sintámonos acompañadas,

porque las juventudes estamos resistiendo.