América Central

Tegucigalpa, Honduras martes 14 de abril, 2020

En el cuarto diálogo web, se abordó el tema “Vulnerabilidad y Violencia contra la Mujer en el Marco del COVID-19”, para analizar desde la perspectiva de género el impacto de esta pandemia en la población femenina, siempre en condición de desventaja.

Contamos con la participación de Migdonia Ayestas, directora del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (OV-UNAH); Jessica Sánchez, directora ejecutiva del Grupo Sociedad Civil (GSC) y Maritza Perdomo en representación del Instituto Nacional de la Mujer (INAM); con la moderación de Ana López Moncada, oficial de programa del NIMD Honduras.

Como ya se ha evidenciado, en tiempo de crisis las mujeres pueden resultar más afectadas, debido a la condición de desigualdad y vulnerabilidad que ya enfrentan. Y en el caso de los hogares con violencia doméstica e intrafamiliar, el “quédate en casa” puede resultar una sentencia que pone en riesgo la integridad física y hasta la vida de mujeres y niñas. Y las estadísticas así lo confirman.

Incremento de las denuncias al 911

Según reportes del Sistema Nacional de Emergencia 911, sólo en el mes de marzo se registraron un total de 7,697 denuncias, de las cuales 4,245 se dieron en la última quincena, periodo correspondiente al toque de queda. Justamente fue el día 15 de marzo cuando se registró el mayor número de llamadas con un total de 522 denuncias, de las cuales 296 fue por violencia doméstica y 226 por violencia intrafamiliar.

Al respecto, Migdonia Ayestas, resaltó que en el primer trimestre del año 2020 se registró 23,424 llamadas al 911 por denuncias violencia doméstica e intrafamiliar, manteniendo un patrón en el registro de casos en el país, en un contexto normal, sin embargo, en la crisis provocada por el COVID-19 los casos podrían verse incrementados considerando que las víctimas están encerradas en casa con su agresor.

Y como siempre podríamos estar enfrentando un subregistro de casos por el temor a la denuncia.

Para la representante del INAM, Maritza Perdomo, la medida de confinamiento es ideal para salvaguardar la salud de la población durante la pandemia, pero en el caso de las mujeres -el quédate en casa- es contradictorio y nos expone a diferentes escenarios de violencia de género que se agudiza durante la crisis, además la permanencia en casa incrementa las tareas domésticas que recae sobre las mujeres, y las coloca en una condición de mayor vulnerabilidad.

A esto hay que sumar que la emergencia coloca a las mujeres en la primera línea de respuesta en el área de salud y de servicios.

Por su parte Jessica Sánchez, agregó que además de la violencia física, psicológica y patrimonial, las mujeres también están expuestas a la violencia sexual, pues el 60 por ciento de los agresores son conocidos, es decir están en la casa, y las principales víctimas de los abusos sexuales son niñas de entre 10 a 19 años, lo que se refleja en la tasa de embarazos adolescentes, que según las estadísticas suman 217 mil 300 partos, es decir 21,700 partos al año.

Además, recomendó que es necesario prestar atención al drama de las mujeres migrantes retornadas, que están expuestas no sólo a los peligros de la travesía sino también a la necesidad imperante de buscar refugio, por lo que se debe garantizar el suministro de alimentos y las condiciones básicas de subsistencia.

Los roles de género durante la cuarentena

Pero no sólo es la violencia doméstica e intrafamiliar lo único que enfrentan las mujeres en esta cuarentena, son también los roles de género que incrementan la vulnerabilidad y carga sobre sus hombros la triple jornada, es decir el trabajo doméstico, el rol de madre y esposa y su rol como profesional, aprendiendo a ejercer sus tareas desde casa (teletrabajo).

Sobre el tema Migdonia Ayestas, manifestó que “es una realidad que el trabajo doméstico, el cuidado de los enfermos en la familia y la educación de los niños en la casa, es parte del trabajo no remunerado que recae sobre las mujeres y que se incrementa durante el confinamiento.

La mujer debe multiplicarse para cumplir con todas estas tareas -sin ser responsabilidad exclusiva de ella- y se coloca en una condición de vulnerabilidad, de cansancio y estrés”.

Por su parte Maritza Perdomo, señalo que “la división sexual del trabajo coloca a las mujeres en las labores reproductivas del cuidado en casa, la crisis solo evidencia que debemos trabajar en deconstruir los estereotipos de un sistema que impone como tarea exclusiva el rol doméstico a las mujeres. El deber ser de las mujeres en casa no es normal, es una imposición y tenemos que retarlo porque nos pone en riesgo”.

“La crisis que estamos viviendo hace necesario trabajar las masculinidades, para que todos en la casa asuman sus responsabilidades dentro del hogar. En este momento de emergencia debería existir desde el gobierno un protocolo de género para atender a la población de forma igualitaria, recordemos que la mayor parte del personal del sistema de salud son mujeres: doctoras, enfermeras y aseadoras, que también están en la línea de fuego. Yo diría mujer quédate en casa, a salvo, algún día saldremos otra vez a la calle a levantar nuestra voz, hay que cuidar la integridad, la vida, sigamos trabajando enfocadas en la utopía de recuperar nuestra libertad”, recalcó Jessica Sánchez.

El propósito del Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria con Martes de Diálogo es propiciar el análisis para proponer soluciones a la problemática derivada de la presencia del COVID-19 en el país. Al respecto, Ana López Moncada, oficial de programa del NIMD expresó que:

“trabajar con mujeres, nos hace crecer juntas. Las democracias inclusivas también tratan de darle valor al trabajo de las mujeres en la toma de decisiones”.

A continuación, las recomendaciones de las participantes en el diálogo Vulnerabilidad y Violencia contra la Mujer en el Marco del COVID-19:

Recomendaciones para disminuir la vulnerabilidad de la mujer:

1. Integrar a las organizaciones de mujeres en las mesas de toma de decisiones.
2. La violencia doméstica debe ser considerado como un problema de país que afecta a las familias y a la sociedad.
3. El sistema 911 debe dar prioridad a las denuncias por violencia doméstica porque es la diferencia entre la vida y la muerte.
4. Garantizar el acceso de las mujeres jefes de hogar a los servicios básicos de asistencia gubernamental.
5. Considerar a las mujeres emprendedoras como proveedoras del gobierno.
6. Activar las Oficinas Municipales de la Mujer para atender las necesidades en los municipios.
7. Construir una estrategia integral entre todos los sectores para reducir la vulnerabilidad de las mujeres en la emergencia.
8. Garantizar que las Casas Refugio estén funcionando con todos sus servicios para albergar a las mujeres víctimas de violencia.
9. Brindar asistencia profesional a las mujeres afectadas psicológicamente por la crisis y a las mujeres que cuidan a otras mujeres.
10. Fomentar la denuncia por violencia doméstica e intrafamiliar en las instancias ya establecidas.
11. Que el Estado priorice la agenda de las mujeres en la emergencia por COVID-19.
12. Que el gobierno sea transparente en la administración de los recursos para atender la crisis.

¡Quédate en Casa!
#eldialogonosedetiene
Instituto Holandés para la Democracia Multipartidaria

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