América Central

El año 2020 será recordado como el año que puso en entredicho al sistema económico, político, al ordenamiento institucional e incluso, al modo de vida contemporáneo de la humanidad. Pese a las crisis políticas focalizadas en algunos países desde hace algunos años, fue la pandemia mundial de COVID 19 la que, en pocos meses, revelo con crudeza las grandes carencias institucionales y las profundas desigualdades económicas y sociales que aquejan grandes segmentos de la humanidad. Mas allá de los grandes focos de interés y análisis en los últimos meses, como lo ha sido la insuficiencia de las estructuras de salud y las precariedades de los servicios públicos existirían otros temas de igual relevancia e interés que ameritan particulares reflexiones. A razón de esto conviene hablar de los grandes riesgos y amenazas que aquejan a la democracia en el marco de la actual crisis global y, las posibilidades de atención y reacción sobre esto.

En términos generales y teniendo en cuenta el gran escenario global deben señalarse procesos como la crisis climática en curso, el agotamiento del capitalismo como sistema económico sostenible y, el debilitamiento de la Democracia como valor universal, como sistema político y como estilo de convivencia. De esta crisis social y política se deriva una interpelación ciudadana al sistema mismo, a los gobiernos, las instituciones y a los actores políticos a quienes se habría delegado la representación. Señalamientos de corrupción, violencia de Estado, abuso de autoridad, racismo estructural, denuncia de explotación de recursos ambientales, violencia patriarcal, violación de derechos humanos y demanda de su garantía, han sido parte de los temas de la agenda política de la calle y desde la movilización ciudadana, en distintas partes del mundo. Seria este el escenario político y social recurrente de los últimos años.

En el marco de la crisis de COVID 19 y con sus determinantes históricos, culturales y contextuales, se ha observado como en distintas partes del mundo y de diversas maneras se ha configurado un escenario de ataque y debilitamiento a la Democracia. Por ejemplo, justificándose en la coyuntura y la necesidad de contención de la epidemia, se han observado acciones de control social y de vigilancia de opositores políticos mediante la intervención de comunicaciones o a través del uso de aplicaciones tecnológicas; el silenciamiento, la censura y la persecución de medios independientes; así como la amplia difusión de bulos y noticias falsas.

En el caso latinoamericano, con su particular historia política y la poca ‘autonomía enraizada” (Evans, 1996) de sus Estados, sumado a las orientaciones autoritarias y populistas de algunos gobiernos, más la recurrente cultura y practica corrupta, el escenario constituido en el marco de la pandemia se ha caracterizado por el negacionismo de los hechos y las circunstancias de emergencia sanitaria, la proclamación de discursos mesiánicos y la actuación a favor de élites y de sectores empresariales que abogaban por una pronta y apresurada reactivación de las actividades económicas.

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ESTADO, DEMOCRACIA INCLUSIVA y PERSPECTIVAS POST COVID-19.